Meyer Schapiro (23 de septiembre de 1904, Šiauliai - 3 de marzo de 1996, Nueva York) de origen lituano, historiador de arte estadounidense, conocido por forjar nuevas metodologías en lam investigación, incorporó un enfoque interdisciplinario para el estudio de las obras de arte. Un experto en principios cristianos, cultura medieval y arte moderno, Schapiro explora períodos históricos y movimientos con un ojo hacia la política social, y la construcción material de las obras de arte. Acredita en sus estudios, cambios fundamentales en el curso de la disciplina de la historia del arte, aunque el enfoque académico de Schapiro fue dinámico y comprometido para otros estudiosos, filósofos y artistas. Activo profesor, conferenciante, escritor y humanista, mantuvo una larga relación profesional con la Universidad de Columbia en Nueva York como estudiante, profesor, y 'el profesor'. Murió en 1996 en Nueva York, a la edad de 91 años.
Figura muy conocida fuera de la academia, Schapiro fue contemporáneo y consejero de muchos artistas de renombre. De hecho, se cuentan entre su legión de amigos y / o antiguos alumnos, los artistas Robert Motherwell, Jacques Lipchitz, Barnett Newman, Willem de Kooning, Kahn Wolf, Muller Jan, y George Segal, así como los críticos Irving Howe y Kramer Hilton. Schapiro escribió libros sobre arte románico, historia medieval y moderna, formulando las teorías y estudios clásicos sobre Cézanne y Van Gogh. Sus ensayos recogidos llenan siete volúmenes.

Pero centrándonos en el asunto de este foro, la serpiente es todo un referente para el arte románico, pues no en vano su simbolismo se revela astuto -también para Schapiro- desde los primeros capítulos del Génesis, esto es, en la secuencia inmediata que sucede tras del segundo relato de la Creación, en que la serpiente (Gn 3,1-13) emerge merodeando junto al árbol situado en el mismo centro del Paraíso, el del conocimiento, con cuyos frutos el aspid tienta a la mujer, y ésta, tras comer primero, al hombre, formulando la imaparable secuencia de los premeditados pasos de la caída de la humanidad.

Mueso Ochier -Cluny-
Aludíamos no obstante a cierta precaución, pues el simbolismo de la serpiente, no necesariamente es el del mal:

NÚMEROS: 21: 1-9 escribió:
Derrota de Arad, rey cananeo
21 Cuando el cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Neguev, oyó que venía Israel por el camino de Atarim, peleó contra Israel y le tomó algunos prisioneros. 2 Entonces Israel hizo este voto a Jehová: «Si en efecto entregas este pueblo en mis manos, yo destruiré sus ciudades.» 3 Jehová escuchó la voz de Israel y le entregó al cananeo, y los destruyó a ellos y a sus ciudades. Por eso recibió aquel lugar el nombre de Horma.
La serpiente de bronce4 Después partieron del monte Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom. Pero se desanimó el pueblo por el camino 5 y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés:
«¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y estamos cansados de este pan tan liviano.»
6 Entonces Jehová envió contra el pueblo unas serpientes venenosas que mordían al pueblo, y así murió mucha gente de Israel.
7 Entonces el pueblo acudió a Moisés y le dijo:
«Hemos pecado por haber hablado contra Jehová y contra ti; ruega a Jehová para que aleje de nosotros estas serpientes.»
Moisés oró por el pueblo, 8 y Jehová le respondió:
«Hazte una serpiente ardiente y ponla sobre una asta; cualquiera que sea mordido y la mire, vivirá.»
9 Hizo Moisés una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta. Y cuando alguna serpiente mordía a alguien, este miraba a la serpiente de bronce y vivía.
Otra llamada de atención sobre el simbolismo de la serpiente en la Catedral de San Pedro de Jaca, nos la proporciona el capitel del sacrificio de Abraham, donde al pie de la pira, tras superar el conflicto contra sus emociones personales y su ciega obediencia a Dios, le vemos a punto de sacrificar al carnero:

A modo de regia estola, el manto que le cubría el torso, serpentea detrás de su espalada, anudándose en los codos. Junto al filo inferior de su mano izquierda, aparece difuminada sobre el lomo del carnero e inmovilizada, lo que asemeja ser la cabeza de la serpiente, vencida tras un nuevo acto de redención en el antiguo Testamento: Dios renueva su pacto con la humanidad, garantizando la estirpe de Abraham. La serpiente -el mal- ha sido derrotada para siempre.
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Meyer Schapiro personifica además la enseñanza de la historia del arte en la Universidad de Columbia durante más de cinco décadas [Nueva York 1928–1973 - antes,. estudiante en el Columbia College desde 1924], pero su influencia se extendió mucho más allá de los límites de esa Universidad. Un hombre cuyos conocimientos irían por diversos recovecos, desde la influencia de la escultura románica en el arte contemporáneo, hasta atribuírsele la redefinición tanto como las necesidades y ambiciones, expandiendo los límites de la disciplina hasta ignotos territorios del pensamiento antropológico. La visión crítica de Schapiro, le distingue:
"Un enfoque especial estadounidense para el estudio del arte ... basado en un profundo compromiso intelectual con sus ancestros europeos, pero sobre todo en forma de una respuesta igualmente profunda a la evolución del arte moderno", escribió David Rosand, el profesor de Meyer Schapiro en Historia del Arte, durante su paso por el Columbia College entre 1924 y 1928; concluye Rosand:
"Reconoció la tensión dialéctica entre la afirmación de la libertad artística y las limitaciones de la vida social y económica".