Queridos amigos:
Esto de apasionarse con los nuevos descubrimientos suele deparar bonitas sorpresas. Os muestro una imagen que seguramente conoceréis, pues ha sido calificada como una de las primeras representaciones en la historia de la Crucifixión de Cristo. Pero pensaréis, ¿por que incluir esto fuera del tema del arte Paleocristiano? Pues la cuestión es que existe una interesante (cuando menos) hipótesis explicativa, en la línea de los estudios que han comprobado como la
puerta de Santa Sabina (del siglo V, y a la que se refería Miguel en otra entrada) ha sufrido intervenciones y restauraciones importantes desde su creación, de la cual también se piensa que no fue inicialmente prevista para dicho templo, y se constata que han sido varios y de diferentes procedencias geográficas los artesanos que han intervenido en la misma.

La hipótesis expone que, en primer lugar, el tema de la crucifixión, como comentamos, era infrecuente entre los romanos. En segundo lugar tenemos la posición de los brazos, un tanto anómala para una posición de castigo. Y lo que quizás sería más concluyente, varios pequeños pero importantes detalles: aunque no se ven las cruces como tal, si se ven una especie de soportes de madera, pero no en todas las manos, y tampoco en todas se ven clavos; los personajes “menores”, aunque si es frecuente que aparezcan disminuidos en las representaciones en relación con su importancia escénica, tienen una cara un tanto infantil. La conclusión sería que la intención inicial de los artistas es una ambigüedad intencionada, un doble significado: el del mensaje literal (la desnudez de los cuerpos y el estar acompañado Jesús de dos figuras serían factores a favor de éste) y el de una
postura de orante, que sí es muy típica en el arte paleocristiano y
menos explícita visualmente. Las figuras menores simbolizarían a los que recientemente habían “nacido en Cristo” al reconocer a Jesús como su Señor.

Y acabamos con un detalle muy chulo y que acaba involucrando un tanto a nuestra
Edad Media. El caso es que hay muchas posibilidades de que una de esas “intervenciones” posteriores de las que hablábamos antes sobre la puerta ocurriera en un momento en que la representación de Cristo crucificado si requería de una puesta en escena más explícita. Por ejemplo los bloques de madera, que no están en todas las manos, o los clavos, son seguramente añadidos, y además de una caráforma más “basta” que en el original: fijaros en el detalle de la figura derecha, y como su mano traspasa el marco de una forma un tanto grosera.
Pues nada, que va a ser verdad eso que del tronco caído todos hacen leña...
Abrazos.